Sobre la presencia

Sin fechar.

#Prosa.

Hay distintas formas de hallarse presentes. Podría decirse, que la ausencia también es un modo de estar, figuradamente hablando. No aludo a la presencia física, la cercanía medida en centímetros o, incluso, a esa posibilidad de inmiscuirnos en la vida del otro, sino a ese espacio vacío que se sigue compartiendo cuando alguien toma distancia. Algo así he pensado desde que escribiste y no sé si responder, llamar o guardar silencio. Han pasado meses, pero algo sigue intacto, aguardando su minuto. 

Tu ausencia se ha vuelto una forma permanente de búsqueda que no he dado por perdida. Creo que eso me hace ver todo desde una posición distinta, ahora que ha pasado tiempo y que pareciera que pocas cosas quedan por decirnos. Sé que las hay, desperdigadas en algún sitio, aunque no las encuentro tan fácilmente como la emoción que surge instantáneamente al saber de ti o traer a la memoria un hecho de nuestro pasado.

Tal vez no es que no estuvieses, sino que escogimos otra forma de estar presentes en la vida del otro, y así nos pasamos meses recordando, pausando los mensajes y dilatando las posibilidades de hallarnos en un tiempo actual.

Para mí no te fuiste, eso es todo. Incluso, da la impresión que tu presencia se hizo más tangible con el silencio y ahora que esa quietud se resquebraja al leer tu mensaje, es como si toda noción afectiva recobrase su vigencia y se volviese un hecho indiscutiblemente cierto.

Hago una pausa para tomar aliento antes de llamarte y me consulto si tu voz sonará como la recuerdo. Sé que estás ahí cuando contestas; es indiscutible tu presencia.