c. 2003
#Narrativa.

Minutos antes, ella estaba sentada con las piernas cruzadas y la boca tersa. Bebía algo de café, mientras comía bocadillos y repasaba algunas fotos de antaño. Su esposo, que fumaba, la observaba nervioso, como si un presentimiento le agobiara de repente y marchitase su dulzura.
En el momento en que ella acabó su café, él apagó el cigarrillo, entrelazaron sus manos arrugadas y luego las soltaron. Pasó sus dedos por los blancos cabellos de ella, quién acomodaba su cabeza a la caricia como no lo hacía hace cincuenta años. Disfrutaba de esa docilidad igual que los besos con sabor a marrasquino. Sentía que hace bastantes años que no la acariciaba; palpando con su mano de tabaco aquel cuerpo frágil que se estremecía de pies a cabeza.
Aquella tarde comenzó por su cabello. Tocó su nariz, sus labios; hizo que cerrara los ojos. La besó suave por unos minutos y, en cuanto lo hacía, tocaba su cuello, sin la piel tan aferrada a los huesos, y ella se dejaba seducir por aquel aliento típico propio de la turba. Tocó uno de sus hombros, magros cada día más, sus brazos que esperaban con ansias aquel toqueteo juvenil, sus piernas aún cruzadas y esos pies descalzos habituados a la intimidad.
Tras esa contemplación casual y dactilar, ella se levantó y fue por dos copas de coñac, al tiempo que él se quedaba detenido en el aire enrarecido por los cigarrillos, con mil planes en sus dedos. Volvió tras unos minutos, y luego de un brindis sin más motivos que los buenos cariños, rieron hasta terminar abrazados en esa penumbra que alojaba la sala, que recordaría por siempre aquellas remembranzas, interrumpida de pronto por el ruido del teléfono.
Ella se puso de pie y corrió hasta el aparato sin apartar la vista de su marido, también arrugado y frágil. Levantó el auricular, y tan luego como exclamó el “aló” de rigor, cayó al piso con una liviandad de ensueño. Quedó quieta en la alfombra, aún con la sonrisa de jengibre, un poco de licor que goteaba de su boca, remecida por una voz que gritaba del otro lado de la línea.
Muchas cosas ocurrieron, minutos antes de esa llamada fatal.